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¿Qué leches celebran las bolsas?

 celebración
Eso es lo que me preguntaba un amigo el fin de semana, extrañado por las subidas de las últimas semanas en las bolsas de todo el mundo a pesar de la incertidumbre de la situación actual. Bueno, realmente no era la palabra leches la que iba ahí, pero la que me dijo para un titular quedaba un poco fuerte.

La verdad es que los mercados siempre han sido así. Se suele decir que en bolsa nunca dos mas dos son cuatro, sino cinco menos uno o tres mas uno, es decir, que en tendencias alcistas, cuando todo es de color de rosa y va muy bien, se suelen exagerar las subidas más allá de lo razonable y en tendencias bajistas, con todo más negro que el sobaco de un grillo y noticias negativas por todas partes, las valoraciones pueden llegar a extremos absurdos.

 Aún siendo eso lo normal en los mercados de toda la vida, en los últimos años se ha extremado mucho más fruto de la desaparición del inversor de a pie, al que se ha machacado de forma inmisericorde, y de la aparición de los programas automáticos de trading que hacen que el efecto manada esté mas acusado que nunca, siendo muy habitual hasta en intradía los movimientos en “V”, donde tras una caída o subida muy brusca y con muchos puntos de recorrido se vuelve al origen para seguir luego en la tendencia previa.

Un ejemplo cercano lo tenemos en el Nasdaq 100, que tras caer en 10 sesiones entre julio y agosto desde 2430 hasta 1970 (hizo una dilatación, ya que el soporte estaba en los 2035), hemos visto como entre el 4 y el 17 de octubre lleva curiosamente 10 sesiones al alza (¿de nuevo simetría?) con una subida desde el 2030 hasta cerca de los 2400. Entre medias 39 sesiones de bandazos y de marear la perdiz.

Pero volviendo al título del artículo, ¿qué celebran las bolsas?. Pues de momento las buenas intenciones políticas de recapitalizar la banca europea, esa banca que no necesitaba a penas recapitalizarse tras los primeros stress test o que garantizaba la solidez de Dexia en los segundos test de stress y a la que quieren exigir de golpe unos niveles de capital que estaban previstos en Basilea para dentro de bastante más tiempo (se habla del 9% de capital de primera calidad).

Además nuestros políticos quieren someter a los bancos a una nueva prueba de stress en la que se han barajado quitas para la deuda periférica que en mi modesta opinión rozan el absurdo salvo que lo que se busque sea otra cosa.

Hablar de aplicar una quita a la deuda de España de un 20% (aunque posteriormente se ha rebajado al 5%), es de una irresponsabilidad enorme, ya que solamente sugerirlo marca a nuestra deuda con un estigma que va a provocar que baje la demanda al percibirla los distintos actores del mercado como más arriesgada. Más aún cuando con Grecia se llegó a un acuerdo para rebajar su deuda en un 21% inicialmente y ahora ya se habla abiertamente de un 50-60%.

Si además el tener deuda española sobre la que se aplica una quita va a provocar que el banco tenga que ampliar capital, razón de más para no aumentar esa deuda en la cartera de bonos, con lo que al final el efecto que se puede conseguir es el de estrangular más los mercados de bonos periféricos, incrementando la inestabilidad en la zona del euro.

En definitiva parece más bien que lo que hemos tenido ha sido un rebote fruto de la extrema sobreventa a la que se había llegado, y todo lo demás son intentos de justificar un movimiento que tiene más de irracional que otra cosa dada la incertidumbre que aún persiste en los mercados

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