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El discutido papel de las agencias de rating.

AgenciasdeRatingEsta semana volvía a ser discutida la decisión de una agencia de rating, Moodys, aunque podría haber sido Fitch o SP, hasta el punto de que la mismísima Unión Europea nada menos disparaba sus cañones contra ellos.

La decisión que ha enfadado tanto a las autoridades europeas (y a las portuguesas en particular) ha sido la bajada del rating de Portugal en cuatro escalones hasta la calificación de bonos basura. Desconozco si los bonos portugueses merecen esa calificación, lo que me parece mas censurable es la oportunidad y el criterio usado para otorgar las calificaciones por dichas agencias porque, ¿alguien sabe a ciencia cierta como se calcula la dichosa nota?.

Hay que recordar que son éstas mismas agencias las que otorgaban unos días antes de su quiebra una excelente nota a empresas como Enron o Lehman, las mismas que dieron triple A a empaquetamientos de hipotecas incobrables y las mismas que con Estados Unidos o Reino Unido, con unos datos de deuda y déficit escalofriantes, mantienen sus triple A contra viento y marea. 

En su defensa, también es cierto que los políticos no se quejaron cuando las calificaciones de ciertos países estaban sobrevaloradas, pero creo que la balanza se ha ido de un extremo al contrario de forma exagerada. 

Volviendo sobre la oportunidad en los comunicados y las rebajas de rating de las agencias, parece que vayan al dictado de los intereses americanos, tanto en el momento elegido como en el objetivo de ataque. No se entiende sino como en varias ocasiones han hecho un comunicado o han rebajado la nota a algún país el día antes de que el ministro de economía de ese país anuncie medidas adicionales o planes de ajuste, ¿no sería más justo esperar a ver como afectarán esas medidas a la solvencia del país antes de anunciar una bajada de rating?. Y es que seguramente estemos librando una tercera guerra mundial encubierta con la financiación de los países como objeto de disputa y en la que las agencias juegan su papel desviando la atención de los problemas de Estados Unidos y Reino Unido y poniendo el foco de atención en Europa. Por supuesto, esto último es solo una opinión personal, pero si no ¿cómo se entiende que con Estados Unidos al borde del impago sin elevar el techo de deuda se centre la atención en Portugal, un país pequeño y con un peso en la economía mundial casi nulo?. 

Llegados a este punto tenemos otra paradoja. Mientras a los pequeños países europeos se les exige reducir gasto y bajar la calidad de vida de sus ciudadanos mediante subidas de impuestos y menores servicios por parte del estado, las agencias exigen a Estados Unidos que suba el techo de gasto para mantenerle la triple A. Es decir, en Europa exigen austeridad mientras  a USA le exigen más deuda, ¿alguien lo entiende?. 

En mi opinión, en Europa deberíamos plantarnos de forma tajante con estas tres empresas y hacerles frente con medidas contundentes. Aquí van algunas sugerencias por si alguien en Europa las quiere tener en cuenta: tendría que haber al menos una agencia de rating europea independiente, se debería regular urgentemente (¿dónde está la regulación anunciada hace dos años?) la forma de operar de estas agencias, las maneras de calificar tanto a empresas privadas como a estados debería ser pública, de manera que cualquiera pudiera saber más o menos la calificación que debería tener una empresa o país en función de los datos de facturación, deuda, etc. Siempre habrá una parte subjetiva en función de los datos esperados, pero no debería variar más de uno o dos escalones la nota final. Nos estamos jugando mucho y nuestros políticos, como siempre, parece que no acaban de enterarse.

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5 responses to “El discutido papel de las agencias de rating.

  1. Que se trata de una guerra económica está fuera de toda duda y de que EEUU y GB utilizan esas agencias a modo de corsarios contra los intereses europeos, también.

    Están haciendo mucho daño sus calificaciones interesadas; tanto, que deberían de tomarse medidas inmediatas contra esas agencias piratas, cuyo único fin es luchar contra el euro y la unidad europea. Y también medidas jurídicas.

  2. No puedo decir otra cosa que no sea mi absoluta conformidad con el análisis hecho por Javier. Las agencias de rating carecen de credibilidad por el mero agravio comparativo que fomentan con sus calificaciones, según de quien se trate. Usa, con una deuda acumulada monstruosa e impagable, y cuya única receta para no tener que suspender pagos de manera inmediata ante el fracaso rotundo de sus QE1 y QE2 pasa por aumentar su techo de gasto, o sea más morfina al moribundo, que mantenga la triple A, por mucho que su moneda, cada vez más deteriorada, sea la divisa de reserva en el mundo, es una broma de mal gusto, o peor un atropello y agravio incalificable para otros países con los que estas agencias no han pestañeado para degradar sus activos al calificativo de basura. No es justo ni equitativo. Europa, en mi opinión, está afrontando con mucha más honestidad, aplicando la ortodoxia en sus políticas de ajuste, la necesaria purga al insostenible modelo de crecimiento derivado de las políticas ultraexpansionistas nacidas hace más de treinta años y que eliminaron el patrón oro y consagraron la multiplicación del papel moneda mediante el sistema de reserva fraccionaria. Europa sólo necesita coordinar sus políticas e intereses, apuntalando su Unión, desde un punto de vista, no sólo comercial o monetario, sino fiscal y legistavamente. Nuevas cesiones de soberanía a un nuevo y más reforzado órgano supranacional que permitiría superar las lógicas reticencias de Alemania al Eurobono único emanado de un único Tesoro europeo encargado de gestionarlo. Con ello se terminarían los ataques indiscriminados provenientes de USA hacia la deuda de los países más vulnerables de la UE a la par que todas las miradas comenzarían a dirigirse hacia el desastre que ha supuesto para USA el no querer afrontar honestamente el ajuste durísimo derivado del tremendo apalancamiento acumulado durante años y que se ha hecho insostenible en el tiempo. La recaudación fiscal en USA se ha desplomado en los últimos años y el tiempo se termina para ellos. Ya avisé en el 2009 que el camino que tomaban vía inflación y monetización de la deuda, sólo suponía echar más gasolina al fuego agravando sus problemas futuros e hipotecando aún más a su sociedad, consiguiendo sólo aplazar un ajuste durísimo e imprescindible para purgar excesos acumulados y corregir un modelo productivo completamente desequilibrado que ha deslocalizado toda la producción fuera de EEUU y que en más de un 70% se basa el sector servicios, o sea en el consumo alimentado por el endeudamiento privado. Quieren acabar con el Euro, pero a poco que seamos inteligentes y unifiquemos criterios y políticas, la salida a nuestra crisis derivada del excesivo endeudamiento de los países periféricos europeos no estará tan lejana; por el contrario la crisis Usa no ha hecho más que comenzar.

  3. Hola de libro.

    Gracias por la visita, ya sabes que en este tema estamos en la misma onda. Tarde o temprano les llegará la factura y tendrán que pagarla,lo malo es que seguramente no la paguen solos ya que afectará a la economía de todo el planeta.

    Un abrazo.

  4. Sin duda eso es así, por eso creo que Prechtter y otros que siempre hemos pensado que queda una segunda pata bajista en bolsa, no sólo en la economía real, al final se demostrará que ésta es inevitable, pues esta crisis, al contrario que las anteriores post-Gran Depresión, es sistémica y no cíclica y las recetas empleadas para salir limpiamente de las anteriores crisis, en ésta se revelen ineficaces y contraproducentes. Lo normal, sin tanta manipulación, hubiese sido haber visto ya esa segunda pata bajista -la primera derivada del estallido de la burbuja, la segunda del durísimo ajuste emanado de ella-, el problema es que las autoridades hasta ahora se han negado en rotundo a reconocer y a llevar a cabo ese ajuste necesario, mediante subterfugios para ganar tiempo como la compra de más deuda, aplazando que no evitando, lo inevitable. La veremos, sin duda, y sigo creyendo los 5000 puntos del Ibex o los 450 del S&P son un objetivo dentro del ajuste, factible y razonable por mucho que duela pensarlo y reconocerlo.

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